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Más de 500 piezas, objetos de trabajo del arqueólogo y fotografías
que ilustran el proceso de búsqueda de evidencias para reconstruir
el pasado se exhiben en esta exposición. Tumba de tiroculturas
de occidente.
l
espíritu romántico de melancólico abandono y sensibilidad
mundana es quizás uno de los principales rasgos de la atmósfera
que pervive en el arte del siglo XIX a pesar de los cambios de estilo
y corrientes. Y es sin duda el paisaje campirano el escenario ideal para
las nuevas presentaciones. La luz, el aire y la "naturalidad"
de las escenas rurales de la campiña y los bosques franceses devienen
refugio de las almas trastornadas por los embates de una sociedad moderna
cada vez más sólida y desalmada, enajenada en el rit-mo
incesante de sus cada vez más productivas metrópolis.
Las crecientes
migraciones a las ciudades y el consecuente empobrecimiento del campo
son peligros que enfrenta la sociedad moderna como castigos a su avaricia
industrial. Quienes no quieren ser parte de ella se alejan. Jóvenes
y no tan jóvenes pintores franceses abandonan las urbes y sus instituciones
buscando en el campo algún tipo de redención personal y
profesional. Obra de algunos de ellos es la que se muestra estos primeros
meses del año en el Museo Nacional de San Carlos en un admirable
esfuerzo de su departamento de curaduría.
Museo
Nacional de San Carlos
Puente de Alvarado 50
Col. Tabacalera CP 06030
Tel: 55 66 83 42 / 80 85
Abierto de miércoles a lunes de 10 a 18 h
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