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Tequila en Línea

 

Una cava con más de 1 400 botellas diferentes

Por Angélica Navarro Castillo Fotos: Jorge Ávila

 

Ivan Generalic (1914-1992), Heimkehr vom Fest, 1980.

uando el presidente Luis Echeverría vio mi colección, dijo que debería ser patrimonio nacional, asegura Rafael Selvas, uno de los tres más grandes coleccionistas de tequila en el mundo. Tal vez desde entonces Rafael fraguó exhibir al público su colección. Mil cuatrocientas botellas de diferentes marcas componen su tesoro que al ser exhibido en su página web lo convierte en propiedad de todos los mexicanos.

Al entrar al portal, canciones mexicanas que en alguna estrofa hacen alusión al tequila, nos dan la bienvenida a la navegación. Luego, una galería con imágenes de botellas exclusivas como la Cuervo 1945 recibe al visitante. Simultáneamente la historia del tequila, bien documentada, aparece en su pantalla además de los puntos esenciales para la cata, un archivo de noticias que se activa periódicamente, un recetario de cocteles a base de tequila e información de las organizaciones involucradas en la industria tequilera. Con todas estas funciones interactivas la gente puede ver, aprender, divertirse y enriquecer la página con sus comentarios.
Otro objetivo es que los fabricantes de tequila pongan sus nuevos productos en línea para difundirlos entre coleccionistas y aficionados. Es decir, crear una liga de comunicación extensa para compartir nuestras raíces. Hace 16 años Rafael conoció por primera vez el elixir del agave y se dio a la tarea de comprar todas las botellas que salieran a la venta. Esta decisión lo ha llevado a pueblear en la búsqueda de una joya más para enriquecer el tesoro. Las botellas azules y rojas de vidrio y cerámica en forma de maguey o en la figura de un jimador le han regalado a la familia Selvas nuevos amigos y satisfacciones.

Una vez —no recuerdo exactamente por qué— en un taxi, platicando con el chofer abordamos el tema del tequila y le comenté que yo era coleccionista. Él aseguró tener una botella excepcional, imposible de conseguir. Era de su abuelo, fallecido años atrás. Yo le pregunté los datos mientras llegábamos a mi oficina, le pagué y me despedí. Semanas después, al regresar de comer encontré sobre mi escritorio una vieja botella. Pregunté de inmediato quién la había dejado pero nadie había tomado su nombre. Se trataba, en efecto, de una botella que yo no tenía y que ahora forma parte importante de mi colección.

El agave ha entrado en crisis de producción después del boom de consumo de tequila, sin embargo las siete principales casas productoras mexicanas tienen la infraestructura suficiente para sostener la industria. El tequila no se va a acabar pero ya no se encontrarán en el mostrador marcas desconocidas que duren un mes y desaparezcan. Yo llegué a comprar en un mes hasta 20 botellas distintas. Actualmente encuentro sólo una o dos. Es maravilloso ver los alcances de una pasión donde el gusto por el sabor se hermana a un profundo amor por nuestro país.

 

El texto completo de este reportaje y las fotografías, pueden verse en la edición de Casas & Gente.

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