Regresar
 

Casa Femaría Abad

 

La ciudad moderna descansa en la habitación de piedra

Por Alejandro González Milea Fotos: Jorge Ávila

 

 


Sobre la escalera de acceso también recubierta de cantera verde, un cuadro de Sebastián Aplin titulado Ciudad nocturna la protege. Una interesante obra de Alberto Ramírez remata el área. El empleo de vigas metálicas es un recurso necesario para la estabilidad de la casa y de ello se sacó partido para resaltar los planos de los muros

emaría Abad, promotora de arte en Oaxaca desde hace más de 15 años y actual directora del Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca, consideró bien la importancia que la tradición tiene para el nido habitacional que mora en sus aspiraciones. Como buena observadora, Femaría encontró una casona emplazada en una vena estratégica de la ciudad, zona que requería de la implantación de un corazón con piedra verde. La historia comienza con la elección de esta casona típica de finales del siglo xix que se encontraba en malas condiciones. El primer acierto fue, sin duda alguna, asegurar que esta fuera susceptible de recibir el uso que se le tenía pensado.

El aspecto más exitoso de la intervención se refiere al empleo de un esquema con dos patios que resulta en espacios íntimos y muy comunes en la arquitectura oaxaqueña de la zona histórica de la ciudad. Existían semisótanos con rellenos de material posterior a la época de construcción de la casa. Y a pesar que esto representaba un egreso no considerado desde el comienzo de la obra, se tomó la determinación de liberar el espacio para la instalación de una gimnasio con fosa helada y regaderas. Sin la oportunidad del diálogo entre proyectista e interesado no habría existido la posibilidad de hacer compatible un vestigio de la historia y la necesidad del hábito de un nuevo ocupante de la casa.

 

El texto completo de este reportaje y las fotografías, pueden verse en la edición de Casas & Gente.

Suscripción en línea

Contacto