Regresar

PARAÍSO DE LA BONITA

 

Texturas, trinos y colores enclavados en la riviera maya

Por Nicolás H. Sánchez-Osorio Fotos Jaime Jacott

 



La puerta con celosía horizontal de madera de acabado rústico invita a gozar de la privilegiada vista al mar Caribe. La banqueta de concreto vestida con cojines a rayas recibe, junto con los muros redondeados, la luz natural filtrada a través del techo pergolado. Sobre el piso de mármol, un cesto de palma tejido hace las veces de toallero.

obre las blancas tierras de Quintana Roo, el paisaje de ensueño propio de la Riviera Maya acoge al recién construido resort Paraíso de la Bonita. El descanso y el placer de consentirnos son las principales características de este oasis donde la plenitud de los sentidos se alcanza a través de tradiciones milenarias que retoman el contacto del ser humano con la naturaleza. Su construcción a sólo 13.5 kilómetros de Cancún en la zona costera de Petenpich, entre Punta Nizuc y Puerto Morelos, ubica al Paraíso de la Bonita, muy cerca de nosotros. Aquí las palmeras balsean al ritmo de la brisa del mar que, de pronto azul, se torna verde en una suerte de esmeralda líquida a nuestros pies, bajo la intensa luz meridional y sobre la arena blanca y fina que se desliza entre los dedos.Vista de lejos su arquitectura estilo Mediterráneo en los tonos más suaves del amarillo remata esquinas con roleos blancos provocando a la visita. Desde sus puertas con olor a sal se observa su distribución horizontal en cuatro bloques de edificios de tres plantas. Sus servicios, propios de la prestigiada cadena hotelera Presidente Inter-Continental, ofrecen confort, buen gusto y privacidad. Como una atención exclusiva, los huéspedes de este conjunto ecológico estilo tropical reciben las llaves de su suite directamente en el aeropuerto obviando así el trámite del registro en recepción.

 

El texto completo de este reportaje y las fotografías, pueden verse en la edición de Casas & Gente.

Suscripción en línea

Contacto