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La puerta con celosía horizontal de madera de acabado rústico invita
a gozar de la privilegiada vista al mar Caribe. La banqueta de concreto vestida
con cojines a rayas recibe, junto con los muros redondeados, la luz natural filtrada
a través del techo pergolado. Sobre el piso de mármol, un cesto
de palma tejido hace las veces de toallero.
obre
las blancas tierras de Quintana Roo, el paisaje de ensueño propio de la
Riviera Maya acoge al recién construido resort Paraíso de la Bonita.
El descanso y el placer de consentirnos son las principales características
de este oasis donde la plenitud de los sentidos se alcanza a través de
tradiciones milenarias que retoman el contacto del ser humano con la naturaleza.
Su construcción a sólo 13.5 kilómetros de Cancún en
la zona costera de Petenpich, entre Punta Nizuc y Puerto Morelos, ubica al Paraíso
de la Bonita, muy cerca de nosotros. Aquí las palmeras balsean al ritmo
de la brisa del mar que, de pronto azul, se torna verde en una suerte de esmeralda
líquida a nuestros pies, bajo la intensa luz meridional y sobre la arena
blanca y fina que se desliza entre los dedos.Vista
de lejos su arquitectura estilo Mediterráneo en los tonos más suaves
del amarillo remata esquinas con roleos blancos provocando a la visita. Desde
sus puertas con olor a sal se observa su distribución horizontal en cuatro
bloques de edificios de tres plantas. Sus servicios, propios de la prestigiada
cadena hotelera Presidente Inter-Continental, ofrecen confort, buen gusto y privacidad.
Como una atención exclusiva, los huéspedes de este conjunto ecológico
estilo tropical reciben las llaves de su suite directamente en el aeropuerto obviando
así el trámite del registro en recepción.
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