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Julian Opie, Casa, s/f, madera laqueada.
esde
el inicio de la nueva administración del Museo Tamayo, encabezada por Osvaldo
Sánchez, no habíamos visto cambios teóricos (solamente físicos),
de estilo o de gran peso en las exposiciones presentadas. Esperábamos que
las ideas cuajaran y los apoyos cedieran para la presentación de nuevas
propuestas expositivas, de visiones y revisiones. Es así que ahora se pretende
crear, a mi juicio (y espero que lo logren), un espacio de diálogo en donde
se reúnan artistas, galeros, coleccionistas, historiadores, críticos
(si es que todavía existen) y aficionados a encausar y dar forma a la historia
del arte mexicano dentro de la institución artística internacional,
o de perdida, nacional. Espero que no se cometa el error de mantener el diálogo
dentro de un estrecho círculo de relaciones, sino que al exponer puntos
de vista de manera tan abierta surjan en cada exposición, diálogos
reales, no ponencias. Polémicas, intercambios, para tender así líneas
de estudio o de referencia al futuro.
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