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temprano las calles se empiezan a quedar mudas y ponen atención. Los muros,
las ventanas, los balcones, los viejos empedrados. Expectantes todos. La gente
sale, contenta, inundando la ciudad. Se organizan las esquinas, las plazas, las
avenidas que vienen del puerto
esa mañana avanzará il carro,
el inmenso navío dorado que parece flotar por la ciudad, el gran corazón
del festival. Desfilarán antecediéndolo los guardias del palacio
con pífanos, tambores y trompetas. Trescientos setenta y siete años
después, el espíritu barroco de aquella primera procesión
el 17 de julio de 1625 vuelve a inundar Palermo con el mismo fervor religioso.
En una urna de plata y cristal, las reliquias de la joven patrona de la ciudad,
Santa Rosalía, recorrerán las calles cinco días más
tarde, el apoteósico final del festival más importante de la capital
siciliana.
La
historia cuenta que fue esa primera noche cuando el cardenal Giannettino Doria,
recibió el primer mensaje: paseen mis reliquias en procesión por
la ciudad y los liberaré de la peste que los azota. El cardenal convocó
a la población y juntos procesionaron por las principales calles de Palermo.
Tres días después, la ciudad se alivió de la peste bubónica.
El milagro estaba hecho y Rosalía se convirtió en la más
adorada advocación de los sicilianos. Poco tiempo después el Papa
Urbano VII autorizó la inclusión de Santa Rosalía en el martirologio
cristiano instaurando sus festividades el día 4 de septiembre y 15 de julio.La
primera fecha conmemora su natalicio. Esa noche los palermitanos caminan descalzos
por el monte con un cirio en la mano y bajan a la ciudad honrando su santo nombre.
Conforme ha pasado el tiempo, las festividades en su honor han ido variando e
institucionalizándose. Misas, conciertos, obras teatrales y procesiones
son algunas de las escenas más impresionantes de esos cinco días
dedicados a la Santuzza, como le llaman con cariño los sicilianos a su
Santa patrona. Este año, la dirección artística del 377 festival
corrió a cargo de Pino Caruso. Una experincia religiosa, laica y cívica
que versa sobre el verdadero tiempo del mito y el sentido de las tradiciones. |