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El misterio del oriente y sus ceremonias antiguas caracterizan la obra de este
artista simbolista francés, Paul Jouve, Elefante sagrado de Hue, óleo/tabla,
circa 1930.
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óleo sobre tabla, probablemente de 1930, debido al gran artista del simbolismo
que fue Paul Jouve (1880), es parte del regio acervo de arte plástico de
la Galería Dumonteil de París. La pintura representa a un inmenso
elefante, uno de esos que por su tamaño eran considerados sagrados, ataviado
para ceremonia, con su jinete casi en medio del cuadro, centrado en la composición.
Los ricos bordados de los mantos que cubren a la bestia, como el misticismo reinante,
devienen el misterio que todos los artistas de aquel entonces, influidos por la
literatura y por los poemas de los hermanos Goncourt y de Henri de Regnier, como
por la atracción del oriente, se habían impuesto metas para desarrollar
en sus trabajos una de las más importante de las misiones estéticas:
develar la esencia de esos pueblos todavía ignotos y descubrirla para Europa. La
escena está captada en el remoto pueblo de Hue, sitio casi prohibido por
su lejanía, ya que se encontraba en el corazón de lo que había
sido Indochina, protectorado de Francia.
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