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DE LA HOZ/SIEGMANN

Mano a mano en la Galería de arte Misrachi/
Naomi Siegman en la Galería Lourdes Sosa

Por Andrea Rodriguez Perez Goñi
Fotos: Cortesia Misrachi/Lourdes Sosa

 

Marianela de la Hoz, Clase media santurrona, oleo/tela, 2001.   Naomi Siegmann, Pilar de la Lectura, hierro/papel, 116 x 45 x 32 cms, 2001.

in aparente conexión entre los artistas, la Galería Misrachi logra mostrarnos en esta ocasión dos visiones totalmente distanciadas de lo laico, basadas en la estética cristiana. Por un lado aparece la obra de Roberto Corona, una revisión del arte bizantino completamente apartada de lo reverencial, místico y anónimo. Corona rompe imágenes icónicas para darnos un muestrario de fragmentos de obra que van apareciendo en los lienzos conforme recorremos su serie. Trabaja el temple al igual que lo hicieron los religiosos dedicados a la espera de inspiración divina para ser instrumentos de pintura. Recuerdo la película Andrei Rublev de Tarkovsky donde la espiritualidad del monje-pintor ruso rebasa su sentido de existencia. Probablemente el contraste entre la obra del joven creador, experimentando con representaciones, la técnica del icono, y la poética del arte bizantino, hagan de su obra un simple ensayo de visiones sobre una estética sumamente espiritual en una época donde más bien lo banal parece ser casi lo único que tiene cabida. Irónico, lo es, sobretodo si tomamos en cuenta su proximidad a la obra de Marianela de la Hoz. Ahora, sobre la pintura de dicha artista, habría que mencionar como interesante el formato. Se trata de cajas colgantes de diferentes formas que guardan en sí, como un relicario, una pintura de diminuto tamaño. Albergan de manera suntuosa representaciones que nos recuerdan al realismo mágico, nombre atribuido a imágenes poéticas carentes de lógica (surrealistas) en los países latinoamericanos. Cada una de las pinturas, sin aparente sentido, va acompañada de mensajes escritos en perfecta caligrafía, que dan título a cada una de ellas o parecen darles congruencia. Imágenes que delatan violencia, locura y destrucción de una manera ligera, guardada por la solemnidad del formato. Producciones que nos enfrentan con la supuesta sublimidad de la paráfrasis icnográfica. ¿Sarcasmo? ¿Ironía? ¿Incomprensión?

Galeria de Arte Misrachi
Lafontaine 243 esq. Homero Col. Polanco
México DF, 11550. Tel 5250-4105 / 5281-2766

etener el tiempo, registrar el espacio y lo que lo compone. Interrumpir tareas para hacer una pausa y recorrer con la vista los objetos circundantes, fotografiar la imagen en la memoria para vaciarla en el contenido de la reciente muestra. Esta es la probable acción realizada por Naomi Siegmann para la creación de su actual serie de esculturas, captar el mundo de un bibliófilo (probablemente autobiográfico) para redundar en el tema del entorno. Sus esculturas se detienen en el tiempo en espera de reanudar la actividad dejada en el pasado, no existen rastros ni huellas, si acaso unas gafas que han sido abandonadas al igual que los demás objetos. Sabemos de la lectura de aquél personaje distante, como única pista, que es de habla hispana ya que un Diccionario de la Lengua Española ha sido dejado atrás, en el librero. Es de los únicos libros que conservan vida: su tipografía. Los demás han sido cortados de su sola función: la lectura. En esta colección los vemos desde su estética, desde sus varios significados de representación y en algunas ocasiones partiendo de su utilidad física (como la Silla Literaria). Los materiales utilizados, hierro, papel, madera, cuero, etc., ayudan a la recontextualizacion de significados al no estar presentes sino en imagen. El abandono de la lectura por generaciones actuales, el saber no valorado como en antaño, la utilización del libro como mera decoración, el olvido de sus variados contenidos y por lo tanto la cada vez menor memoria histórica… La imaginación vuela como lo hace durante la lectura, buscando significados donde probablemente no existan. La exposición invita a entrar en el mundo del lector pasivo donde el espacio habla de costumbre, realidad, sueño y espera. Sería quizá desatinado de mi parte hablar de hiperrealismo, realismo o naturalismo, sin embargo cabe resaltar el manejo de cada uno de los materiales utilizado en perfecta armonía, creando en su conjunto una muestra que por su aspecto personalizado es realmente atractiva al visitante.

Galería Lourdes Sosa
Ibsen 33-A Col. Polanco México DF 11560
Tel./ Fax 5280-6857 • 5282-2452

 

El texto completo de este reportaje y las fotografías, pueden verse en la edición de Casas & Gente.

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