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Diane Wilke, Retrato en azul. Oleo/Madera. 2001.
unque
la mayoría de los artistas usan su vida personal como detonador
de ideas para la realización de su trabajo, pocos de ellos evidencian
de manera explícita este supuesto secreto o caja negra. Las imágenes,
como sabemos, no surgen de la nada, pero pocas veces encontramos obra
tan personal como la de Diane Wilke. Sus piezas no son casuales, responden
a un entorno social en donde el vacío no es tal, aparecen personalidades,
con o sin nombre propio, que acogen al espectador dentro del espacio galerístico,
dándole una sensación de familiaridad alrededor de las obras.
Otro aspecto que ayuda a crear esta sensación es la elección
de los materiales y colores. En sus pinturas, si bien utiliza tonos fríos,
la calidez predomina. Los rasgos faciales o posiciones corporales rígidas
de sus retratos, aparentemente impersonales, pierden esta característica
en la huella que va dejando el pincel con movimientos rápidos,
cubriendo y descubriendo las tonalidades vivas de la piel del personaje
mentado. El barro, material eminentemente sensual, es utilizado para la
factura de pequeñas figuras humanas que nos recuerdan a la Venus
de Willendorf; pero estas venus actuales poco resaltan la fertilidad del
ser femenino pero retratan un aspecto más simpático: el
de la gracia y personalidad única de cada una de ellas, sin mencionar
que aparecen en ocasiones con sus parejas. Este tipo de figuras se repiten
en otros materiales como el bronce, en el que las mismas figuras se alargan
en movimiento gracioso, o en hoja de oro logrando personajes casi hieráticos,
todas ellas formando el conjunto de actores del Inventario de afectos
de Diane Wilke.
Galería
OMR
Plaza Río de Janeiro 54, Colonia Roma
México, D.F. 06700. Tel. 5511-1179
e-mail: galomr@solar.sar.net

Wols, sin titulo, plata/gelatina, sin fecha.
esde
el 26 de abril hasta el 22 de julio del 2001 el Museo de Arte Moderno,
estrenando dirección trás los 10 años de la maestra
Del Conde y su equipo, presenta la obra del artista alemán Alfred
Otto Wolfgang Schulze, WOLS. Una muestra de fotografías, acuarelas
y grabados de pequeño formato, sin guión aparente. Lo rescatable
de esta exhibición, independiente de la introducción a la
obra del artista, es la fotografía, un ejemplo del realismo mágico
naciente de las ideas del surrealismo. Captura imágenes de su entorno,
por lo general en espacios interiores, disponiendo objects-trouvés
de manera estudiada para aprehenderlos por medio de técnicas fotográficas
donde la realidad parece sueño, en un espacio donde la imagen se
desdibuja pero el contorno sigue siendo claro. En la serie del conejo
(Sin título, s/f) es especialmente claro lo arriba descrito. En
los textos de sala nos mencionan la relación del artista con Yves
Tanguy y con el movimiento Tachonista, claro en los grabados y acuarelas;
sin embargo todos estos ejemplos pierden sentido al estar fuera de su
contexto. En su mayoría son ilustraciones de libros que están
dispuestas por la sala del museo sin un hilo conductor, por lo cual para
el espectador fácilmente se vuelven imágenes sin sentido.
En la cédula introductoria de sala, aparentemente el o los curadores
dejan claro que no es una exposición cronológica, ni monográfica,
sino que tan solo se limita a mostrar, para el conocimiento del público,
la obra de dicho artista. Tarea cumplida.
Museo
de Arte Moderno
Paseo de la Reforma y Gandhi
Bosque de Chapultepec, Mexico D.F.
Tel. 55 53-9394/ 52 11-8729
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