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Reina de Corazones (BNF).
o
es que se creyera la divina, Virginia Oldoini (1837-99) condesa de Castiglione
fue LA DIVINA. Nacida en el seno de una noble familia florentina, debido
a su clase social tuvo que sufrir una de las costumbres más practicadas
de todos los tiempos
la del matrimonio de coveniencia. Sus padres
-como tantos otros y seguramente con las mejores intenciones- la casaron
a los 17 años con el conde Verasis de Castiglione, en 1855. La
unión hubiera pasado desapercibida para la historia de no haberse
dado la circunstancia de que al año después de la boda uno
de sus primos, que era ministro del rey Vittorio Emmanuele di Piemonte,
pensó que el mejor modo de despertar el interés de Napoleón
III con el fin de lograr la reunificación italiana podría
ser con una visita de su encantadora prima. Y así ocurrió.
Cuando Virginia llegó a París su extraordinaria belleza
y vivacidad causaron sensacion en la corte imperial. Se decía que
los hombres quedaban prendados al verla, incluyendo al emperador que sucumbió
a sus encantos y, según las crónicas, fueron amantes de
mucho tiempo.
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