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reelander
de Land Rover es un vehículo plurifuncional que casi se podría
llamar todo pista. Incluye la parte trasera desmontable que nos
permitirá en verano convertir el Freelander en un semidescapotado,
al igual que un techo desplegable que le permitirá cubrir
los asientos delanteros. Grandes defensas diseñadas para
no rozar en caso de subir pendientes, llanta de refacción
en la puerta trasera, zona de carga cubierta con una tapa rígida
desmontable y una altura ideal del chasis al suelo. Los grandes
faros se pueden regular en altura desde el interior de la unidad
para ajustar su alcance en función de la carga que transporte.
Las calaveras traseras van repartidas entre las defensas y la carrocería.
La tercera luz de freno va curiosamente situada como un apéndice
que sale de la parte posterior de la llanta de refacción.
El acceso al interior es más rápido pues la altura
hasta el asiento es menor y este se realiza con facilidad cosa que
el público femenino agradece en especial. La puerta trasera
es de una sola pieza e incluye la llanta de refacción al
estilo militar, así como un cristal que podremos subir y
bajar a voluntad desde el interior. El motor es un cuatro cilindros
en línea de 1998 cc que desarrolla una potencia de 120 caballlos
de fuerza a 5500 rpm. Esta motorización permite a la Freelander
mostrarse con más soltura sobre todo en carretera. Por supuesto
no hablamos de un deportivo, pero la seguridad y estabilidad que
le proporcionará hará cómodo su viaje. La tracción
del Freelander es normalmente delantera y la trasera entra en funcionamiento
cuando hay pérdida de tracción. Los desarrollos más
bien cortos ayudan a solventar el peso y el manejo del cambio es
agradable.
El
texto completo de este reportaje y las fotografías, pueden
verse en la edición de Casas & Gente.
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