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Ellsworth Kelly

Pintura americana de Post-guerra

Por María Luisa Campollo
Fotos: Guggenheim Museum of New York

 


Ellsworh Kelly, self-portrait, arriba a la izquierda, 1949. Gouche. Colección privada.

elly es sin lugar a duda una personalidad en el mundo del arte y una de las figuras más importantes de la pintura americana de postguerra. Nacido en un pueblito del estado de Nueva York en 1923, lo último que sus padres querían es que su hijo fuera un artista, pero tuvo la suerte de tener un profesor que, observando su talento en las clases de dibujo, le convenció para que se de dicara a las bellas artes.
Después de un año en el Pratt Institute de Brooklyn (NY) se alisto en el ejército en 1943, lo que le permitiría viajar por Europa. Aunque eran años de guerra y el continente europeo no estaba en sus mejores galas, París le impresionó a pesar de su corta estancia en 1944, proponiéndose regresar en cuanto una oportunidad se le presentara. Al finalizar la guerra terminó su servicio militar matriculándose en la escuela del Museo de Bellas Artes de Boston, donde estudió otro año. La oportunidad de regresar a París no tardó en llegar, pues consiguió una beca en 1948 que le permitió quedarse durante seis años en Francia, donde visitó todo lo que pudo, absorbiendo su cultura y haciendo amistad con otros artistas.
Es a partir de 1949 que deja de pintar figuras, iniciando una nueva etapa en su productiva carrera con sus primeras pinturas abstractas, aunque inspirándose en la que veía, en la naturaleza y, según confesó más tarde, en los juegos y contrastes de luces y sombras que apreciaba durante sus paseos, admirando arcos y puentes.
En 1954 regresa a Estados Unidos, donde predominaba era el Expresionismo Abstracto; sin desmoralizarse continuó trabajando de manera independiente, pintando superficies planas de figuras geométricas, respetando de modo especial los bordes del cuadro con las formas. Para entonces su obra empieza a ser conocida, sobre todo cuando el museo Whitney de Nueva York adquiere el primero de sus cuadros en 1956. Deja de vivir en la parte baja de Manhattan, donde los alquileres eran baratos, y se cambia al legendario "Hotel des Artistes". Su obra se hace más estricta, austera, usando paneles yuxtapuestos con tonos afines, por ejemplo un cuadrado en rojo tomate debajo de un rectángulo anaranjado colocado lateralmente.
Cansado un poco de la vida ajetreada de Nueva York, se decide por vivir en un pueblecito en la orilla del río Hudson, Spencertown. En un pueblo cercano encontró un viejo teatro que convirtió en su “estudio”. El tamaño de los cuadros aumento al no tener las limitaciones de espacio de Nueva York. Asimismo continuó con otra de sus viejas aficiones: la fotografía. Elegía el nombre de sus cuadros tomando como referencia el pueblo donde los pintaba.
Desde los 70’s, Kelly ha hecho esculturas generalmente muy altas, de líneas suavemente curvas, como totems, empleando diferentes materiales (bronce, acero, aluminio y madera: abedul y sequoia) sin importarle demasiado el color, dando prioridad a la consistencia del material y su resistencia a los elementos. Ha trabajado en proyectos públicos de gran escala para parques en Nueva York, Chicago, Dallas y Barcelona. Sus obras se encuentran en los museos más importantes del mundo y entre las distinciones que ha recibido esta la “Legión de Honor”, otorgada por el gobierno francés y la la Academia Americana de Artes y Ciencias.
La retrospectiva más completa sobre su obra se presenta en el Museo Guggenheim de Nueva York, donde con más de 250 piezas representando 50 años de trayectoria artística, esta capital del arte y las finanzas premia a uno de sus ciudadanos más distinguidos, quien ha tenido un papel fundamental en el desarrollo del arte abstracto en Norteamérica.

El texto completo de este reportaje y las fotografías, pueden verse en la edición de Casas & Gente.

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