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escuchamos o leemos algo referente a la cerámica china evocamos,
de inmediato, las imágenes de una cultura milenaria, en la
cual vieron la luz innumerables inventos y donde florecieron las
artes en el decurso de miles de años. Sin duda, quienes poseen
una pieza cerámica de esa región del orbe se sienten
totalmente orgullosos de ella y, los desposeídos de esa suerte,
en algún momento de su vida han soñado con incluir
una obra de esta naturaleza entre sus posesiones ornamentales o
de colección. La historia de China, la documentada, data
de hace aproximadamente 5 mil años y, en su trayecto -pleno
de enfrentamientos armados como espacios de tranquilidad casi absoluta-,
nunca dejó de existir el ánimo por preservar sus tradiciones
y el culto a las artes. Cada dinastía, desde la Xia (s. xxi
a.C. s. xvi a.C.) hasta la Qing (1644 -1911 d.C), con su
mayor o menor período de florecimiento, cultivó las
más diversas expresiones artísticas, pero sin duda,
en todo tiempo, ha tenido un lugar preponderante la cerámica,
utilizada en muchos casos para la creación de las ofrendas
depositadas en las tumbas de los hombres principales y, hoy por
hoy, símbolo distintivo del buen gusto de quienes poseen
una o varias piezas de está índole decorando sus espacios
vitales o incorporadas a sus colecciones de arte.
Zen Gallery
23, Rue E. Allard 1000 Bruxelles-Belgique
Tel. 32 (0) 2511 9510 Fax. 32 (0) 2511 808
El
texto completo de este reportaje y las fotografías, pueden
verse en la edición de Casas & Gente.
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