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ARGENTINO POR EXCELENCIA
 

Por Nicolás H. Sánchez-Osorio Fotos: Víctor Benítez

 
El Embajador Quintana ha orquestado el protocolo, en la transmisión democrática del poder, durante los últimos tres gobiernos...
 

El Embajador Enrique Quintana, y Mabel su esposa.

 
nrique Quintana, uno de los diplomáticos más destacados de la Argentina, muy conocido en muchas partes del mundo y sobre todo en la América Latina por sus destacadas actuaciones como Embajador, acaba de celebrar sus cincuenta años de diplomático.
Su gran formación de carrera y su profesionalismo, le han llevado a desempeñar importantes, puestos a lo largo de su vida, como representante de su pais en Embajadas y en Organismos Internacionales en varias partes del mundo. Su linaje familiar enraizado directamente en la tradición de una de las mejores familias argentinas, nieto de presidente, forma una gran pareja al lado de Mabel Ponce de León, su encantadora esposa.
 

Aspectos de la sala de la casa de los Embajadores Quintana. Resalta parte de la colección de plata reunida desde hace décadas. Cajas, ceniceros, objetos diversos. Algunas piezas llevan grabadas las firmas de presidentes sudamericanos y una la del Rey de España.

 
Es uno de los matrimonios más invitados en el círculo de la alta sociedad bonarense. Henri como llaman sus íntimos al Embajador Quintana, un políglota (ingles, francés, alemán y español a la perfección) es todo un personaje. Un gran conocedor del protocolo y una persona que inspira credibilidad.
Su reciente actuación, el pasado 8 de diciembre, durante la ceremonia del cambio de poderes, evento en el que lo vimos actuar como Consejero del Ceremonial que sirvió a la llegada de Fernando de la Rúa, como nuevo presidente de la Nación Argentina, reconfirmaron sus dotes de gran diplomático.
 

En la sala, arriba, sobria y cálida a la vez, destaca en primer plano, parte de la soberbia colección de objetos de plata, coleccionados por el embajador a través de los años.

 
Fue tambien él, quien fungiera como jefe del Protocolo durante el Gobierno del presidente Menem. Quintana es experto en Protocolo Político. El ha sido el organizador de las tres últimas tomas de poder desde el Presidente Alfonsin, las de Menem y hoy la de De la Rúa. Atendiendo su gentil invitación, nos reunimos a comer con Henri y Mabel Quintana en el Jockey de Buenos Aires.
 

un remanso de paz y espiritualidad es la biblioteca especializada en temas de política y diplomacia, numerosas fotografías de personajes que se las dedicaron adornan los libreros.

 
El Jockey es uno de los sitios más elegantes y exclusivos de la capital. Es un privilegio reconocido por todos ser miembro del Jockey. Henri es uno de los miembros más queridos de este círculo. Uno de sus sobrinos, Bruno Quintana es su actual presidente.
Habíamos proyectado encontrarnos para charlar y así poder plantear las fotograías de su departamento en Palermo, que Henri dudaba mucho en dejar que se fotografiara. No tiene nada especial. Es un piso de un diplomático.
 

La casa del embajador Quintana y de su esposa Mabel, de exquisito buen gusto, posee grandes ventanales para gozar la naturaleza. En el comedor se aprecia la vajilla de porcelana de Meissen, copas de cristal alemán, un centro de plata cercano al art-nouveau y un par de candelabros, también de plata maciza. En los muros dos obras plásticas y esculturas de caballos.

 
Modesto y pequeño, –nos dijo en más de una ocasión–. Pero justo, es lo que nos interesaba: penetrar y descubrir la habitación plagada de recuerdos de este gran embajador argentino. Víctor Benítez, nuestro fótografo viajero y Mirza Novelo, productora de Casas & Gente, debían presentarse al día siguiente a realizar su trabajo.
 
 

Un espacio cargado de recuerdos y objetos personales que hacen parte del habitat de una pareja que la mayor parte de su vida la ha pasado en el extranjero. Los embajadores siempre viven en mansiones durante sus misiones diplomáticas y sólo cada vez que regresan a sus respectivas ciudades, al final de su período, reencuentran con gran alegría y esperanza la intimidad de sus hogares.
Viven sus casas y con tristeza las vuelven a dejar, cuando les anuncian de nueva cuenta su destino. Un diplomático se la pasa así, de embajada en embajada, de país en país. Vivir en casa por lo tanto puede ser un verdadero y gran deleite.
 
 
El pied-a-terre, que en Buenos Aires poseen Henri y Mabel Quintana, se ha logrado con el tiempo: un ambiente intimo y elegante en donde una bellísima colección de platería inglesa, marcos, cajas de plata, entre las que destaca la que le obsequió el rey Juan Carlos de España, bellamente grabada, con el escudo de los Borbón en la tapa y otra muy significativa con la firma grabada del Presidente Miguel Alemán de México, bibelots, materas en plata martelinada y otros objetos, se exhiben en vitrinas y mesas.
 
 
En esta muy especial colección de recuerdos de toda una vida de diplomático, descubrimos grabados en esos objetos de plata, nombres de reyes, reinas, presidentes y celebridades del mundo entero. Por ejemplo: ahí están los reconocimientos y muestras de amistad de los Presidentes Frei de Chile, de Sanguinetti del Uruguay, así como de cada uno de los últimos presidentes argentinos de la segunda mitad del pasado siglo. Chapin la mascota de la casa los cuida.
 
 
Obsequios y presentes, que son recuerdos inapreciables del paso del Embajador Quintana por Washington donde fue Embajador Extraordinario Plenipotenciario, Austria, Rusia, Indonesia, Líbano, Arabia Saudita, Jordania, Kuwait, Costa de Marfil, Suiza, Marruecos, países todos estos donde ha sido embajador y La Paz, Londres, Liverpool, Bogotá, Roma, Otawa, Oslo, Bruselas y Luxemburgo, donde Quintana ha ocupado diferentes puestos en embajadas, consulados y organismos internacionales.
 
 
Enrique Quintana nació el 30 de Agosto de 1917, su padre desempeñaba el puesto en Washington, D.C., cuando su madre dio a luz un bebé. Henri nació en Washington. Estudió su primaria en Suiza, su secundaria en Alemania y en la Universidad Católica de Santiago de Chile y en la Academia Naval de Chile su formación superior profesional.
 
 
Su primer puesto en el año de 1941 lo desempeñó como Agregado del Estado. Ha llevado desde 1976 la Cátedra de Introducción a la Diplomacia y Práctica Diplomática.
Numerosas condecoraciones y distinciones de gobiernos extranjeros penden de su pecho. Es Caballero de Gracia Magistral de la Soberana Orden Militar de Malta y miembro de diferentes consejos y juntas internacionales con sede en Argentina.
El embajador Quintana ha sido el que ha llevadado la batuta protocolaria de la transición Argentina en el cambio de poderes a la democracia.
 

...Numerosas condecoraciones y distinciones de gobiernos extranjeros penden de su pecho...