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DEL CINE A LA CAMARA DE DIPUTADOS
 
Por Feliciano Hernández Foto Hector Merino
 

Actriz y política, la destacada María Rojo habla para Casas & Gente.


uchos conocen a la actriz María Rojo por los personajes que interpretó en al menos unas 70 películas, pero quizás su papel más importante, el de legisladora, esté exhibiéndose en la Cámara de Diputados.
Llegó a una curul impulsada por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) para la Legislatura 1997-2000, donde ocupó la presidencia de la Comisión de Cultura. Más aún, la consumada protagonista de filmes como María de Mi Corazón, La Tarea, Danzón y otras famosas cintas decidió lanzarse de candidata a delegada de Coyoacán.
¿Acaso la política puede llevarse tambien con el arte escénico? María Rojo aprovechó un receso en la grabación de la telenovela “Ellas, inocentes o culpables”, de los Estudios Azteca Digital, para responder esa y otras preguntas.
La reconocida actriz, originaria de la Colonia Roma, en el Distrito Federal, pero enamoradísima de Coyoacán, donde por supuesto reside desde hace nueve años, irradia un aire de familiaridad que invita al diálogo franco y ameno. ¿Cómo le hace para no perder la frescura y la amabilidad? – No siempre tengo buen carácter.
A veces me enojo muchísimo por diversas razones y soy muy visceral. Quiero las cosas rápido y entonces creo que no soy muy agradable. – Eso con el equipo de trabajo, ¿y con la familia? – Mi hijo ya no vive conmigo y el marido… bueno, creo que él ya se resignó. María Rojo advierte que la mujer se ha ganado sus espacios, pero no puede dormirse.
“Tiene que continuar luchando, que nadie le va a regalar nada. Aunque si creo que este es el siglo de las mujeres”. Diputada, ¿cómo se llevan la política y la actuación? – Es algo muy difícil de combinar, –expresa luego de una risa espontánea–.
Durante los dos primeros años de legislatura no hice nada en la actuación, más que unas escenas para la película “Crónica de un desayuno”. Porque las dos cosas requieren casi la misma dedicación en cuanto a la abultada carga de trabajo. Estoy grabando esta telenovela que yo debía, porque de algunas forma ya me había sido pagada por Televisión Azteca. Como actriz tiene una exitosa trayectoria, pero como legisladora, ¿qué tal le ha ido? – Muy bien.
A pesar de que cuando llegué era inexperta en el trabajo legislativo, aún así logré sacar varias iniciativas. Entre estas destaca la Ley de Cinematografía. Tiene unos logros inadmisibles, pero por sí misma no va a salvar a la industria.
Dar la batalla en varios frentes en lo que hará que el cine nacional vuelva a resurgir. Porque tenemos todo para que así sea: el talento, la experiencia, la infraestructura y la tradición de ver y hacer cine. Es una mentira que el público mexicano no quiera ver cine nacional”.
¿Qué la llevó a aceptar la candidatura a delegada de Coyoacán? – Mi anhelo es conocer más de la política, el acercarme y saber lo que la gente pide.
Esto es lo bonito: saber donde puedes servir y ayudar más. Así que la candidatura sería una oportunidad para conocer otra cara de la política. La Cámara de alguna manera es una burbuja en la que los diputados hablan con sus iguales.
Políticos con políticos. Cuando María Rojo responde lo hace sin rodeos, como si hubiera conocido las preguntas. Aclara que ella no está en la política por ser una actriz desempleada. Asimismo niega que sobresalió en el cine por su bien torneada figura.
“No me contratan por bonita. Como actriz tengo una larga experiencia y sigo teniendo trabajo. Ahora mismo tengo propuestas de cine, que voy a tener que analizar mucho.
Porque si es que llegara a ser delegada de Coyoacán no voy a poder asumir ambos compromisos al mismo tiempo”. ¿Qué papel le agrada más, el de María Rojo actriz o política? – Para mi ego es más bonita la actuación, porque he logrado reconocimiento incluso a nivel internacional.
Pero un trabajo nuevo, que representa dejar de pensar en tí mismo para ocuparse de los demás también me atrae mucho. Sin duda acostumbrada a los elogios y los piropos, la actriz, sin embargo elude la deliberada provocación. Diputada: ¿Algún periodista le llegó a decir que usted hace que se olviden las preguntas? – ¡¿Cómo?!… No te entendí… –ataja con una risa delatora.
– Que si hay un guión escrito en la vida de María Rojo… ¿Cuál es el final? – En la vida política no te lo sé decir. No concibo que sólo porque ahora soy diputada y mañana delegada, después tenga que ser algo más. Desde ahora lo aclaro: no entré a la carrera política para conseguir puestos políticos. Pensando en un final lo único que sé es que soy una gente muy trabajadora que me gusta emprender retos y sentirme útil.
Ya con la experiencia vivida, sólo puedo decir que todo es un poquito como la vida te va dictando. ¿No?