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Por
Carlos Landeros
Foto Josefina Rodriguez Marxuach
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El faraón de Texcoco, don Silverio Pérez, en su residencia campirana
rodeado de recuerdos: fotos, carteles, tardes de luces y de sombras.
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faraón de Texcoco” el último de los grandes de la llamada Época de
Oro del Toreo en México, Silverio Pérez, cumplió el pasado 20 de noviembre
84 años de edad y al día siguiente cuando lo entreviste, aún no se
reponía de la celebración, sin embargo me dijo: “Yo puedo responder
a tus preguntas globalmente y dentor de mi ámbito que es el que conozco:
los toros.
Soy optimista, siempre lo he sido y creo que la fiesta de los toros
ha sobrevivido por cientos de años, ¡que digo! Desde hace milenios.
Lo que si me gustaría es que los empresarios les dieran más oportunidades
a los muchachos, para que salgan nuevas figuras como lo hacen en España”.
“No siento ningún temor de que la fiesta se acabe. No podría pasar
nada malo; anteriormente, en mis tiempos, se daban 100 corridas de
toros al año; ahora se dan 300 porque hay más afición.
También creo que todas las cosas que valen la pena en la vida se hacen
con esfuerzo, trabajando”.
“Como torero para mí la fiesta de los toros es la más hermosa que
hay en el mundo.
Sí, es cierto, los tiempos han cambiado: de las épocas de Gaona pasando
por la nuestra, por la de Capetillo, hasta llegar a Eloy Cavazos,
el toreo ha ido evolucionando en algunos aspectos para mejor, en otros
no tanto.
El toro de lidia en mis tiempos era más áspero quizá tenía más trapío
pero los toros con o sin trapío dan cornadas muy fuertes; parafraseando
a Luis Spota, creo que más cornadas da el hambre”. |
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