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Por Carlos Landeros
Foto Josefina Rodriguez Marxuach
 


Rosa palpitante, rosa, la más hermosa… Rosita Arenas, heroína de la época de oro del cine mexicano.
 
al pareciera que el maestro Agustín Lara antes de conocer a Rosa Arenas la adivino y es que Rosa fue quizá la más bella Reina de la Primavera de la Ciudad de México y desde que filmo más de 40 películas y de que actuara en varias telenovelas y obras de teatro, Rosita como la llaman sus amigos cercanos, conserva la lozanía, la belleza y la gracia que la han hecho famosa a lo largo de los años.
Y es ella quién responde a las preguntas que le hicimos, cuando la entrevistamos allá en su casona de Chimalistac.
“Carlos, primero que nada déjame llegar al fin del Milenio que ya es un buen récord. Para así poder decirte cual es mi perspectiva para el próximo año, porque yo no hago planes a largo plazo.
Lo que sí te comunico es que deseo que los próximos años que viva pueda conservar la extraordinaria estabilidad emocional y felicidad que he tenido estos últimos años al lado de mi esposo, de mi madre, mis hijas y nietos, lo que me hace sentir completa y plena”.
–¿Temores ante el futuro? “Creo que son comunes para todos los que vivimos en este país y desgraciadamente en muchos otros del mundo en que vemos la degradación, la pérdida de valores, el aislamiento ante el temor y las raquíticas posibilidades de mejorar, pero para no ser derrotista y parafraseando a Germán Dehesa, siquiera nos divertimos, ‘echando chispas como cables pelones’...”.
“Mis esperanzas. Yo no puedo hablar por todo el mundo, me conformo con hablar de mi entorno, mi ciudad y mi país y tengo fundadas esperanzas en que nuestra vida mejore basada en una simple ley de Arquímedes la cual establece que para anular una fuerza negativa habrá que oponerle por lo menos una fuerza igual contraria y yo tengo fe en que los mexicanos podremos lograrlo y aterrizar con suavidad en este inédito cambio hacía la democracia”.