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INICIA EL MILENIO CON UN VASTO CALENDARIO DE ESPECTACULARES EXPOSICIONES Y UN AMBICIOSO PROGRAMA DE DIFUSION CULTURAL, EJEMPLO PARA TODO ESPAÑA.

 
Por Nicolás H. Sánchez-Osorio
Fotos: Sebastián Saldívar
 

n Octubre de 1997, en Bilbao, España, la inauguracion de una obra monumental, museográfica, cambió el futuro cultural del pueblo vasco. Desde su apertura el Museo Guggenheim Bilbao, no ha cesado de palpitar en todas las almas y conciencias de cientos de miles de visitantes, no solamente de España sino del mundo entero, y que no han descubierto el museo en una sola ocasión. Su visita se ha vuelto repetitiva.
Bilbao es la ciudad más grande de España y la mas importante del país Vasco. Nuestro viaje en Octubre pasado a esta provincia de España me llenó de sorpresas.
Evidentemente, como la de muchos viajeros que aterrizan en Bilbao, nuestra principal motivación: era el Guggenheim, cuya visita la teníamos super atrasada en nuestro calendario de viajes. Paralelamente había en la agenda un programa gastronómico, que se iniciaba en San Sebastian, Chez Juan Ma-ri Arzak, dos días después de nuestra llegada a Bilbao. Enclavado en el Golfo de Vizcaya, Bilbao es definitivamente el puerto más importante de España.
 


Formas y composiciones retorcidas. Curvas volátiles que aparecen y se fugan: después emergen! Estructura recubierta de titanio, que recuerda a la flor de metal, forma metálica que cuando se ilumina con los rayos del sol, proporciona al edificio una presencia singular.
 
El área metropolitana de la ciudad tiene ya un millón de habitantes. Fue la administración Vasca, la que financió en su totalidad el proyecto y la construcción del museo: cien millones de dólares!! Así que la Salomón R. Guggenheim Foundation, dirigiría el museo, aportando su experiencia como conservadora, administradora y animadora de éste y proporcionando a la vez las colecciones básicas y las programaciones. Surge entonces así la Fundación del nuevo museo. Un éxito de FUSION y un logro total de cultura.
Globalización de esfuerzos. Una experiencia única que ojala y se siga dando en otras partes del mundo. Franck Gery fue el ganador del concurso convocado para el museo.
En 1991 su fabuloso proyecto habiendo sido elegido por el jurado, se puso en marcha con fondos de la administracion española formando parte de un ambicioso programa de revitalizacion de Bilbao, con la que Thomas Krens, director de la Fundación Salomon R. Guggenheim, se comprometió en 1991.
 


Torciones elípticas creadas por el gran escultor contemporáneo Richard Serra (California: 1939), a la izquierda, con elipses gigantescas y espaciales, trabajadas de dentro hacia afuera, para ir encontrando la piel de la entraña.
 
Los cien millones que se invirtie-ron en el nuevo museo, son sólo parte de mil quinientos millones de dólares que los vascos pondrán a la disposición de la cultura en una serie de grandes proyectos diseñados por algunos de los arquitectos más reputados del mundo.
500 millones para ampliar la capacidad del Puerto de Bilbao. 53 millones para un salón de congresos y un auditorio para 3,000 personas, estacionamiento, cafetería, salas de conferencia, etc.
Un nuevo sistema de Metro diseñado por Sir Norman Foster, que ya funciona desde hace cinco años. La reconstrucción del aeropuerto de Bilbao y la propuesta de urbanizacion de una área de 94,000 metrros cuadrados del área portuaria.
Pero regresemos al museo: el Gu-ggenheim se encuentra a orilla del Nervión, un río que tras 500 años continúa actuando como centro de sus astilleros, comercios y fábricas, sobre un terreno de forma irregular atravesado por el puente de la Salve, una de las principales entradas a la ciudad.
Justamente es ahí donde el arquitecto del museo toma la decision de incorporar el puente a la compocisión arquitectónica del museo. Franck Gehry crea ahí un PUNTO URBANO de referencia intenso y muy visible. En una plataforma de 24,290 metros cuadrados, Ghery dibujó una cubierta forrada de metal de una extravagancia exqusita.
El museo hace sentir desde que se le descubre a lo lejos, su gran PRESENCIA ESCULTORICA.
 

Detalle arquitectónico del Museo bilbaino.

 
Para los fotógrafos el nuevo Guggenheim de Bilbao es un gran pastel. No sólo para los lentes de sus cámaras, pero para sus ambiciones óptico-fotográficas. Sebastián Saldívar que nos acompañó al viaje, tenía una idea de lo que fotografiaría.
Pero nunca se imaginó el impacto que le causaría. Montes y paisaje alrededor. Los viejos edificios del centro de la ciudad mas lejos y un cascarón de aluminio que se siente en el alma, cuando atraviesa uno su interior, entre pasillos interconectados, recubiertos de piedra y volúmenes absolutos en blanco, todo entre formas y composiciones retorcidas, curvas volátiles, que aparecen y se fugan. Que emergen. Una magia que se antoja.
Y que es pura y real arquitectura recubierta de Titanio (metal similar al acero inoxidable). Pero ¿porqué de Titanio?.
Para recordar a una “Flor de Metal”: una flor metálica que cuando se ilumina con los rayos del sol proporciona al edificio una presencia singular en esta riviera bilbaina. Expansiones de cristal cierran los espacios entre enormes bloques.
Al centro del museo, desde un atrio con luz natural se distribuye el flujo de visitantes hacia salones, salas y lobbies enormes, como la sala 104 del primer piso, en forma de barco, de 130 X 30 metros, sin columnas, cosagrada al montaje de mega-instalaciones imposibles de presentarlas en un museo normal y en la que admiramos la de Richard Serra, considerado uno de los escultores más destacados del Siglo XX.
 

El museo es, todo una precencia escultórica magnífica.

 
Californiano nacido en 1939, gran innovador, desafiante con su obra, que como la ha exhibido aquí en el Guggenheim, presenta sus torsiones elípticas, últimas reflexiones del artista, sobre la físicalidad del espacio y la naturaleza de la escultura.
Ocho de esas elipses fueron presentadas en la muestra. Elipses gigantescas y espaciales, sobre las que el escultor nos refiere: “empecé con el espacio, trabajando de dentro hacia afuera, no de fuera hacia adentro, a fin de encontrar la piel”.
Serra concibió en parte esta serie de obras, a raíz de una visita a San Carlo alle Cuattro Fontane de Borromini en Roma, cuya cúpula elíptica asciende desde el espacio central de la iglesia como un cilindro oval.
 

Expansiones de cristal, cierran los espacios entre enormes bloques de cemento. Franck Gebry, autor del diseño, dibujó una inmensa plataforma cubierta de metal de una extravagancia exqusita.

 
Serra se vio impulsado a explorar cómo podría torsionarse esta forma. Con un programa de cómputo llamado Catia, equipo de tecnología aeroespacial, pudo realizar dibujos de línea continua del volúmen y determinar en ángulo de la curva que se necesitaría para cada plancha de acero curvada en “S” en las obras reales, que pesan nada menos unas veinte toneladas cada una y miden hasta cuatro metros de altura, teniendo cada elipse de dos a tres planchas.
Este año tan significativo de nuestro nobel siglo, el Guggenheim hará nuevas presentaciones de la colección permanente y la reposición de algunas instalaciones incluidas en la muestra inaugural “Los Museos Guggenheim y el arte de este siglo”. Seis exposiciones sobre una temática establecida: de Degas a Picasso: el pintor, el escultor y la cámara.
Las amazonas de la vanguardia, y la colección del Doctor Panza: la búsqueda de lo esencial. Retrospectivas de artistas contemporáneos: David Salle y Clemente.
Y miradas específicas a la obra de uno de varios artistas: la torre herida por el rayo: lo imposible como meta.
 

Una de las salas del Museo Guggenhaim de Bilbao, con su magnífica iluminación, presenta el pop-art norteamericano de los años sesenta.

 
La programación del museo se completa con dos proyectos de arte audiovisual que serán presentados en el Auditorio del museo durante mayo y septiembre.
El museo abrió en enero la exposicion de David Salle, con una ámplia retrospectiva de la trayectoria del artista, uno de los más importantes pintores norteamericanos de la década de los ochenta y que actualmente vive y trabaja en Nueva York.
Esta exposición que concluye el 7 de mayo y que ocupa las dos salas clásicas de la primera planta del museo, reune alrededor de 50 de sus mejores obras, lo que la convierte en la mas extensa exposicion monográfica dedicada al artista.
En los cuadros de Salle podemos encontrar detalles de obras de artistas barrocos tales como Velázquez y Bernini, del postimpresionista Cezanne y del escultor Giacometti. Se incluyen igualmente en este 2,000 colecciones de Arte-Pop (junio y septiembre), las fotografías de Robert Mapplethorpe (junio-octubre), Richard Long, artista que traduce sus experiencias profundamente personales de regiones deshabitadas, en esculturas de ubicación especifica y dibujos murales de barro; (junio-octubre).
 

La naturaleza y esencia de la arquitectura devienen un juego especial admirable, a la derecha. Bloques y curvaturas que dan movilidad a los volúmenes y espacios.

 
Francesco Clemente; (Sala 203 y 209 en junio-octubre).
El arte de la motocicleta hasta el 23 de Abril de este año.
La Torre herida por el Rayo: lo imposible como meta, con la reprepresehtacion del Mito de la Torre de Babel y obras de Ferrán y Agustín Otero, Ruíz de Infante, Mabi Revuelta, Javier Pérez y Gabriel Díaz; (Febrero-Mayo).
Clemente, famoso pintor a nivel internacional desde la Bienal de Venecia en 1980, figura central del movimiento transvanguardista originado en Italia en la decada de los setentas. (febrero-junio).
De Degas a Picasso; (junio a septiembre). Las amazonas de la Vanguardia, con la obra de Alexandra Exter, Natalia Goncharova, Liubov Popova, Olga Rozanova, Barbara Stepanova y Nadzhda Udaltsova; (junio-septiembre).
Y la colección del Doctor Panza, una extraordinaria concentración de importantes piezas de pintura y escultura minimalista y arte conceptual; (octubre a diciembre), con la que se cierra este ciclo 2000, por lo que el museo pretende aumentar el número de visitantes y por consiguiente pasar a ser más autosuficiente.
Se prevée que durante el año 2,000, el museo pase de un 54.6 % previsto en el plan operativo, a un 69.7 %, un 29 % de incremento. Es decir 7 millones de visitantes más que el año anterior. La operación completa del museo costará a la Fundación 3,800 millones de pesetas.
Esto si es invertir en cultura.