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UNO
DE LOS MEJORES CHEFS DE ESPAÑA SE HA ENTREGADO A LA NUEVA
COCINA VASCA FORMANDO SEGUIDORES Y CREANDO UNA GRAN VOCACION ENTRE
LOS COMENSALES
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Por Nicolás H. Sánchez-Osorio
Fotos: Sebastían Saldívar
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Juan Mari Arzak: toda una institución en San Sebastián.
Su restaurante de tres estrellas Michelin sigue siendo uno de
los mas renombrados de España.
Elena su hija, que ha abrazado también la carrera gastronómica,
después de muchos estudios, prácticas y diplomas, es el brazo
derecho del gran Chef español.
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uestro
viaje al País Vasco, no sólo fue cultural sino también gastronómico:
la primera escala fue en Bilbao, la ciudad portuaria más importante
y comercial de España.
Teníamos un objetivo muy presciso desde México: descubrir, aunque
un poco atrazados (nuestra agenda lo previa desde 1998) el Guggenheim,
una de las últimas y mas importantes realizaciones de Arquitectura-Museo,
(pag. 57) y hacer un festín gastronómico Chez Juan Mari Arzak en su
restaurante de San Sebastián. Nos alojamos en el María Cristina. No
hay otro.
Y reservamos mesa en el restaurante de Arzak, a quién igualmente con
un retardo de varios años, venimos a su encuentro. Desde que el restaurante
“Tezka” abrió en la ciudad de México, (Hotel Royal de Liverpool y
Amberes) gracias a los buenos oficios de nuestro amigo Francisco Álvarez,
(su éxito le permitió repetir la misma operación en su otro “Royal”
del Pedregal pág. 53), nos aficionamos a las recetas de Juan Mari
Arzak, animador y director gastronómico de aquellos restaurantes mexicanos.
Francisco Álvarez me insistía en cada ocasión: “Teneis que ir a San
Sebastián a comer con Arzak”.
Viajes iban y venían y nunca antes, hasta ahora, pude viajar a esta
ciudad, para mi gusto una de las más bonitas y señoriales de España.
El restaurante de Juan Mari se encuentra instalado en una casona de
dos pisos: la casa familiar.
Era la de sus abuelos, construida en 1897. Una casa con mucha historia
y afecto sentimental.
Don José Maria Arzak Etxabe y su esposa Doña Escolástica, la habían
proyectado como bodega de vinos, taberna y “casa de comidas”, en el
pueblito de Alza, hoy integrado a San Sebastián. |
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El
Bar del restaurante de Arzak en San Sebastián es acogedor y en los
mismos tonos salmón.
Dos tambores hechos mesas, confortables sillones tapizados con tela
a cuadros y una barra son suficiente, para recibir a algunos de
los clientes que prefieren tomar un aperitivo y echarle un vistazo
al Menú, antes de pasar a la mesa.
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Los
papas de Juan Mari, hicieron famosa la taberna que pronto adquiere
fama: Don Juan Ramón muere en 1951, cuando Juan Mari tenía sólo 9
años, quedándose su madre al frente del establecimiento, que se convirtió
en lugar de banquetes y celebraciones.
Cuando Juan Mari, obtuvo en 1966 su diploma en la Escuela de Hostelería
comenzó a trabajar con su madre en el restaurante, especializándose
en las carnes asadas al carbón vegetal.
En 1987 a raíz de su matrimonio, Juan Mari Arzak fue evolucionando
dentro de la cocina vasca y creando a partir de ésta, su propia cocina.
Hoy, una de sus hijas, Elena, se ha unido al padre y llevan el restaurante
constituyendo una mancuerna perfecta. En el restaurante de Juan Mari,
el día o la noche no cuentan.
El tiempo puede transcurrir sin importancia. No hay ventanas. Toda
la iluminación del interior es artificial. Puede uno estar almorzando
pensando que es de noche.
Y viceversa. Juan Mari dirige su empresa con gran presición.
Lo vimos trabajar desde las diez de la mañana: con rigor revisa las
salas; las flores y la mantelería bien almidonada. |
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La
sala del restaurante de Juan Mari Arzak en San Sebastián, a la izquierda,
en el País Vasco, es sobria y en colores salmón.
El establecimiento tiene dos plantas y en este primer piso se pueden
acomodar apenas unos cuarenta comensales, que no ven nunca la luz
del día, ya que el recinto no tiene puertas y sólo se ilumina con
luz eléctrica.
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El
teléfono no para de sonar.
Una secretaria toma reservaciones: el día y la semana están completos,
pero sugiere los otros días desocupados del mes. Un lugar famoso así
trabaja: con reservaciones con mucha anticipación.
La gente llega no sólo de toda España, sino del mundo entero. Son
las once y como si la pieza de teatro esperara la subida del telón,
todos en sus puestos, el barman de igual forma checa su hielo, sus
Champagnes, sus mezcladores, sus jugos. Son las once y media y la
cocina en plena actividad no disminuye su programa.
En la pizarra leo el menú de degustación del día. Buñuelos de bogavante
con melaza y boniato, carabineros con mojo de jerez y patata de pasas....
Flor de huevo y tartufo en grasa de oca con txistorra (así se dice
en España) de dátiles, o Sorta de cigalas y fideos de arrroz con mayonesa
de foie.... Rapé de perejil con infusión de paprika y manzana. |
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Un
momento de intimidad en la jornada del gran Chef español Juan Mari
Arzak
Después de que todo esta listo en la cocina y justo antes de abrir
las puertas del restaurante, con la sala reservada en su totalidad,
Juan Mari Arzak y sus hijas Martha y Elena se reúnen, en un saloncito
contiguo, para disfrutar de una comida sana y balanceada.
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El
reloj de la cocina marca casi las doce del día: Juan Mari, su hija
Elena y una invitada más se sientan a la mesa, en un saloncito con
vitrales cercano a la cocina. En la mesa con cubierta de mármol, una
botella de rosado, otra de Agua Mineral, un plato con pan, un platón
con ensalada de jitomate, un plato más con pasta fresca hecha en casa
y una bandeja con camarones a la plancha.
Arzak se encomienda a Dios y comienza en compañía de Elena, su hija,
a degustar su sencillo pero sabroso y balanceado almuerzo. Hay un
eco, el de algunos trastes, afileos de cuchillos y hervores que llegan
de la cocina, acompañados por deliciosos aromas que nos abren el apetito.
Respetamos el momento de su comida y nos reservamos para más tarde,
la plática que deseábamos tener con uno de los mejores cocineros del
mundo, quién más tarde, por sugerencias de él mismo, nos irá haciendo
nuestro menú. Juan Mari Arzak ha colaborado en las cocinas de los
Chefs más renombrados del mundo.
En 1977 estuvo en Lyon con Bocuse (C&G No. 39 Julio 1989), en 1978
con los Troisgros en su restaurante de Roanne, en Francia. Al año
siguiente estuvo en París con el gran-gran Sanderens y en 1980 con
Boyer en Reims, (C&G No. 39 Julio 1989) en cuya casa “Les Crayeres”,
se respira no sólo el lujo del establecimiento pero sus tres estrellas
de la guía Michelin. Arzak ha sido premiado, alabado, condecorado
y mil veces citado como el gran cocinero de España. Su restaurante
ostenta orgullosísimo tres estrellas Michelin, ganadas una tras la
otra desde hace un cuarto de siglo. |
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Toda
una brigada de salseros, reposteros, ayudantes de cocina y cocineros,
laboran en la cocina del renombrado restaurante español de tres
estrellas Michelin, dirigido por su propietario Juan Mari Arzak
y por su hija Elena Arzak.
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La
última en 1989, año en la que Juan Mari fue invitado a formar parte
de la Cadena Tradition & Qualite. También ha sido premiado en 1992
con el Gran Premio del Arte de la Cocina como mejor Cocinero de
Europa, otorgado por la Academia Europea de Gastronomía, recibiendo
su restaurante en 1995 el Premio Nacional de Gastronomía. Ha recibido
igualmente el gran cocinero vasco, la Placa de Oro y Plata al Mérito
Turístico, es Caballero de la Orden de las Artes y de las Letras
de Francia y le han otorgado la Medalla de Oro de la Ciudad de Donostia,
como los Vascos llaman a San Sebastián, así como la Medalla de Oro
del territorio de Gipuzkoa. Nuestro Menú en el célebre restaurante
de San Sebastián nos fue sugerido personalmente por Arzak.
Después del aperitivo que él llama a un platillo con canapés de
la casa, que acompañamos por un tinto de su propia cosecha, es decir
un Arzak de Rioja alta, una viña Alverdi, tempranillo 80% y garnacho
20 % con 2 años en barrica, cosecha del 95, y que se embotella especialmente
para su restaurante. Comenzaron a llegar los envíos de la cocina.
Así tuvimos un Lacado de Pichón, un Txangurro con pulpa de calabaza,
unas Pochas blancas, cuyo sabor nos recordó nuestros frijoles blancos,
acompañadas con chorizo y tocino, un platillo tradicional vasco.
El huevo venía escalfado con una vinagreta de uvas exquisita, con
chistorra y dátiles y migas de pan y setas.
El Durazno del platillo venía en láminas bañadas con mermelada de
cebolla. Combinaciones muy originales que nos sorprendieron. Una
sorta de cigalas y fideos de arroz con mayonesa de foie y un Rapé
al perejil con infusión de Paprika y manzana.
Pero nuestro platillo principal fue un pescado. Teníamos apetito
y quisimos rosearlo con una Cava.
El Mendresca, un bonito, que se ahuma al momento y se lleva a la
mesa con varitas de tomate y caramelo.
La salsa se logra con un ácido de vinagreta y vino tinto. Antes
de los postres decidimos regresar con otro tinto por recomendación
de Juan Mari: un Roda I, un tempranillo 100 %, unos viñedos nuevos,
que han embotellado una reserva 1995. Ya para el tiempo de los postres
teníamos unos Canutillos de Membrillo rellenos con queso especialmente
cremado y frutas de la pasión.
Otra vez las combinaciones inesperadas!! con un poco de helado de
zanahoria y aceite de nuez, un crujiente de frambuesas y salsa de
melocotón seco.
Todas, por supuesto recetas 100 % firmadas Arzak y que concibe cuando
se aleja del mundo. De estas, cada vez que se lo propone escribe
15!! después llega a su cocina y las elabora.
Y salen!! El Milagro surge y se hace placer, boca y arte gastronómico.
Ese es Arzak.
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