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Por
Nicolás H. Sánchez-Osorio
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Amandari posee el diseño de una aldea balinesa con 29 suites con
jardines privados a lo largo de veredas que se conectan entre sí.
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asi
el Paraíso. No es el título de ninguna película, pero lo que es Amandari:
un bellísimo hotel perdido en Bali Central, en el Océano Indico, en
el centro del archipiélago indonesio, una isla relativamente pequeña,
con unos tres millones de habitantes, la mayoría de ellos viviendo
en pueblitos cerca de las montañas o próximos a los terrenos de cultivos
de arroz. Bali se encuentra a sólo dos kilómetros al este del lejano
oriente en la punta de Java y sin embargo, contrariamente a la Isla,
la cultura de Bali es Hindú y no Musulmana: la música y el arte de
la región son únicos y gustan y entusiasman a viajeros que como nosotros
llegamos de otros muy lejanos continentes. |
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Suite duplex, arriba, diseñada con espaciosas salitas que dan al
jardín privado.
Una escalera en espiral lleva al dormitorio
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Amandari
resalta entre palmeras y cocos y una exuberante vegetación de variadas
flores. Diseñado con gran sensibilidad por el arquitecto australiano
Peter Muller, Amandari, una palabra que se graba fácilmente y que
en sánscrito quiere decir “espíritus en paz”, es según la opinión
de muchos amigos viajeros, conocedores de lo mejor, uno de los más
sofisticados refugios del mundo.
Un hotel surgido de un proyecto de estilo de vida. Donde el buen gusto
y la simplicidad se imponen. Amandari fue un descubrimiento para mi.
El hotel hace parte de una cadena de establecimientos en Filipinas,
Indonesia y Tailandia: hoteles unos más bellos que otros. |
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cada suite tiene una tina de mármol al estilo balinés.
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Los
AmanResorts. Tres noches en el Amandari, dos en el Amankila y dos
en el Amanusa, todos de la mencionada cadena, constituyeron un baño
de felicidad y placer.
Descubríamos en el personal de estos hoteles un estilo diferente,
una discreta cortesía y una elegante eficiencia.
El personal del Amandari, desde nuestra llegada, nos recibió con cariño
y nos atendió desde el aeropuerto, ofreciéndonos toallitas frescas
en cestitos de palma tejida, que nos refrescaron un poco de los 30
grados que teníamos en Dempasar el Aeropuerto de llegada. |
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El Verandah Restaurant, sirve comida europea e indonesa.
El bar ofrece una gran selección de vinos, licores y aguas frescas
de frutas de la región. Abierto y bajo una palapa, siguiendo el
estilo balinés de los wantilan, lugares públicos donde se reúne
la gente.
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Después
del traslado en jeep desde el aeropuerto al hotel, a unos 45 minutos
de carretera y de las danzas balinesas, interpretadas por un grupo
de bailarinas infantiles que nos dieron la bienvenida, el director
del hotel, John Everett Reed, tuvo la amabilidad de llevarnos, él
mismo, a nuestra suite. Amandari esta situado a cinco minutos de Ubud,
una pequeña población colonial donde aflora el arte y toda expresión
artística.
Al lado del Río Ayung, con vistas sobre el valle y vecino a los arrozales,
típicos terrenos de cultivo de Bali, el Hotel Amandari se encuentra
a la orilla de la población de Kedewatan, rodeada de pueblitos donde
la tranquilidad y la serenidad son las características principales.
Peter Muller, el talentoso arquitecto australiano, concibió este hotel
en una pequeña comarca de la región, prometiéndoles a la población
de Kedewatan, que respetaría totalmente su medio ambiente, no invadiendo
los límites de la riviera donde cada seis meses, después de cientos
de años, los balineses vestidos en ropas de ceremonia, se reúnen para
celebrar a sus divinidades.
Haberles invadido sus terrenos hubiera sido considerado como un gran
sacrilegio para las gentes del pueblo de Kedewatan. |
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El
arquitecto Peter Muller diseñó el magnífico lobby del Amandari.
Columnas
en teka y una discreta iluminación indirecta, complementan el
ambiente.
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En
este sentido el arquitecto Muller, fue muy sensible y no hizo otra
cosa con el diseño del nuevo hotel, que acercarse con un gran espíritu
balinés a esa cultura. Los materiales que se emplearon en la contrucción
del Amandari, constituyen también otro aspecto importante de la integración
de este bellísimo hotel a la cultura balinesa.
Por ejemplo el Lobby al Aire Libre, diseñado por Muller, se inspiró
en un wantilan o sea el lugar, plaza pública, punto de reunión de
los balineses en los pueblos de la Isla.
Entre caminos empredrados se llega a cada una de las 30 lujosas suites,
cada una de ellas en medio de un patio privado, que lleva hacia una
terraza abierta sobre el salón que conecta con la espaciosa habitacion
y con el baño, mitad igualmente al aire libre. Las suites duplex del
hotel ofrecen en el segundo piso el dormitorio con cama queen size
y una piscina privada en la terraza de la planta baja. |
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Las
suites estan conectadas unas con otras por medio de caminos realizados
con lajas volcanicas de la region. Murallas naturales hechas con
paras, suaves piedras volcanicas, se encuentran en los diversos
recorridos naturales.
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Las
más lujosas del hotel son dos: la Asmara y la Ayung, ambas duplex
en dos pisos, generalmente reservadas para lunamieleros, por lo románticas
que son, complementadas con piscinas privadas en patios cuya generosidad
de espacio, es parte del peculiar estilo de estas instalaciones y
cuyas tarifas por noche fluctuan de acuerdo a la temporada, pero van
de 900 a 1,000 dólares.
Las suites sencillas comienzan en 550 dólares hasta 935. Las Suites
llamadas “Amandari”, de una, dos o tres recámaras, son más caras y
pueden facturarse por noche, de acuerdo a la temporada desde 1,350
dólares hasta 2,640. Las temporadas en el año se dividen en tres:
del primero de Abril al 22 de Diciembre.
Del 23 de Diciembre al 6 de Enero (las rentas más caras) y del 7 de
Enero al 31 de Marzo. |
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Imágenes elocuentes de una cultura, techos de bambo, vegetación
tropical y belleza muda.
Villas unidas a otras villas, este es el sabor de la región de Bali,
junto con el sonido del rio Ayung Gorge.
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El
hotel tiene las 24 horas servicio en los cuartos.
Un bellísimo restaurante construído todo en madera de teka, un pequeño
Spa con gimnasio, donde uno puede recibir los mejores masajes al aire
libre que le hayan dado en la vida, tenis, biblioteca con una colección
de libros muy variada sobre arte, arquitectura y costumbres y cultura
de la región, periódicos, revistas y música en CD que uno se lleva
a su Villa en préstamo y una fabulosa piscina, uno de los deleites
máximos de este paradisíaco lugar. |
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La biblioteca se presenta como un espacio intimo, donde la historia
de Bali y su cultura se pueden analizar.
Maderas exoticas como la del coco aterrizan en libreros, puertas
y accesorios.
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Durante la cena, intérpretes de música de Bali se instalan en un merendero,
en un islote entre la piscina y el río Ayung y nos deleitan con música
interpretada con instrumentos autóctonos.
Algo muy especial. Un hotel que desde que abrió en 1990, no ha dejado
de ser objeto de elogiosos comentarios en la prensa especializada
de todo el mundo. Ha recibido premios por doquier, diplomas y trofeos,
tantos-tantos que la lista ocupa varias páginas.
Una experiencia única. Un must en la vida de cualquier trotamundos
que no quiera dejar pasar en los apuntes de su diario, lo que constituye
un muy peculiar y amoroso descubrimiento. |
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Amandari
Kedewatan Ubud, Bali, Indonesia Tel: (62 361) 975333 Fax: (62 361)
975335 Reservaciones: Amanresorts Indonesian Reservation Office
Tel: (62 361) 771267
Fax: (62 361) 771266
Email:
amanres@ndosat.net.id
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