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Actual sede de la embajada de brasil en Buenos
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Por
Leo Rosas Fotos: Víctor Benítez
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Aposentos
privados del embajador brasileño.
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n
el notable conjunto urbano formado por la plaza Carlos Pellegrini
y sus alrededores en la ciudad de Buenos Aires, capital de Argentina,
se percibe una fuerte influencia de la cultura arquitectónica francesa
desarrollada durante las primeras décadas del siglo XX. Colaboran
para reforzar el estilo parisiense varias residencias entre las
que destaca una, de imponente fachada, que es la sede de la Embajada
de Brasil en aquél país del Cono Sur. Los vínculos de Brasil con
el Palacio Pereda se remontan a 1938 cuando el presidente Getúlio
Vargas, durante una visita oficial a Argentina, fue hospedado en
esa mansión y quedó tan impresionado con su fastuosidad que, en
1944 autorizó la adquisición del inmueble. A partir de entonces
ha sido la residencia de cerca de 20 embajadores. En 1999 fue nombrado
embajador S.E. el señor Sebastiao do Rego Barros.
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El
espléndido comedor, a la izquierda, donde se impone el estilo francés
luciendo en su plafon las obras del pintor español José María Sert.
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Es
notoria la preocupación del gobierno de Brasil y sus representantes
en Argentina por mantener la residencia en óptimo estado, Desde
sus exteriores la mansión revela aquella majestuosidad arquitectónica
de los siglos pasados, cuando las escalinatas imperiales y las balaustradas
daban paso a la planta principal dejando atrás jardines y terrazas.
La historia empieza cuando alrededor de 1917 el doctor Celedonio
Pereda, progresista hacendario, adquirió un terreno en lugar privilegiado
donde construiría su nueva residencia, por lo cual encargó al arquitecto
francés Louis Martin, que realizara el proyecto basándose en el
antiguo palacio Jacquemart-André, en París. Pereda conocía muy bien
el modelo no sólo por sus regios exteriores sino por su extraordinaria
decoración interior, de manera que la réplica en Buenos Aires revela
tan sorprendente similitud entre ambos edificios, que puede decirse
que es un pastiche, término francés que se refiere a una recreación
total o parcial de modelos arquitectónicos de épocas anteriores.
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nuestra
anfitriona doña Cristina Rego Barros, esposa del embajador de Brasil
en Argentina, María Laura de Subiza, Viviana Corcuera y Anne de
Royere de Sánchez-Osorio.
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El
palacio empezó a ser construído en 1919, pero surgieron diferencias
entre Pereda y el arquitecto Martin por detalles como el hall de
acceso y la escalera principal que, a pesar de ser muy similares
al original, no fueron muy apreciadas por el propietario. Así que
Pereda decidió contratar en 1920 a otro arquitecto, el famoso belga
Julio Dormal, formado en la Escuela Especial de Arquitectura de
París y que tuvo consagración definitiva cuando se encargó de finalizar
la construcción del Teatro Colón cuya obra estaba paralizada. La
fachada del Palacio Pereda, con vista hacia la Avenida Alvear, es
un buen ejemplo de lo que fue la arquitectura francesa en la mitad
del siglo XVIII. Las pilastras corintias gigantes, el cuerpo central
cilíndrico y los pabellones laterales muestran su inspiración en
las residencias particulares parisinas de aquella época.
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Losespacios
circulares característicos de una época parisiense recreada en Argentina
por el señor Celedonio Pereda, quien quiso reproducir en su mansión
de Buenos Aires el Palacio Jacquemart-André, hoy museo.
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En
el techo del hall principal se ve, con claridad, una de las obras
del pintor español José María Sert, conocida como Los Equilibristas.
Pueden apreciarse las dimensiones y proporciones del salón.
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Sin
embargo, la composición general resulta característica de la arquitectura
de fines de Segundo Imperio, cuando se incorporan criterios ambientales
y juegos estilísticos propios de una combinación de arquitectura
urbana y suburbana. La fachada posterior da al jardín y aunque retoma
algunos elementos del original, no logra una unidad perfecta. Los
espacios interiores del edificio organizados en cuatro niveles,
a la manera tradicional, incluyen un acceso principal y otro para
el servicio. Los salones de recepciones tienen excelentes proporciones
y permiten una comunicación visual entre las terrazas que dan a
la avenida y las que dan al jardín. La decoración, por cierto, fue
encomendada a la también parisiense Casa Jansen, de la capital francesa
y como era de esperarse, los diseños de la mayoría de los salones
son una réplica de los del Palacio Jacquemart-André, convertidos
en museo desde 1913 ya que ahí se conserva la colección de arte
y antiguedades que pertenecieron al banquero Edouardo André y su
esposa, la pintora Nelié Jacquemart (Casas & Gente No. 124) Persistentes
en su decisión de recrear en Buenos Aires una versión fiel del Museo
antes mencionado, Celedonio Pereda se dio a la tarea de buscar un
destacado pintor que completase la ambientación interior de su residencia.
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Fachada
del Palacio Pereda, en la que ondea orgullosa la bandera de Brasil.
Su majestuosidad se apropia visualmente de la Plaza Pellegrini,
donde se ubica, en un ambiente arquitectónico de remembranza francesa
en pleno Buenos Aires.
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En 1926, durante uno de sus viajes a París, pudo admirar una exposición
del pintor español José María Sert (1874-1945) que el artista hizo
para la Catedral de Clichy. Quedó fascinado con la obra, tanto,
que pensó que Sert era un descendiente de los grandes muralistas
del pasado como Tiépolo que, en el siglo XVIII, fue el mayor divulgador
de las tradiciones artísticas hispánicas. Pereda entró inmediatamente
en contacto con el pintor español quien le surgió que visitara otras
lugares donde existián obras suyas como el salón de baile de una
suntuosa residencia de Londres y otra no menos impresionante en
París, donde existían trabajos que podían insitarlo para su casa
de Buenos Aires. Después de verlos, Pereda encomendó a Sert la decoración
de sus salones enviándole las maquetas correspondientes. En 1932
el artista envió a Buenos Aires las telas que fueron adheridas a
los techos de 5 salones del área principal. La obra fue terminada
en 1936. Estas pinturas fueron el complemento idóneo de esta recreación
decorativa y están consideradas como las mejores de la capital argentina;
son valiosas por sí mismas y se reconocen como uno de los mejores
y más armónicos conjuntos realizados por Sert para residencias.
Pero también merecen mención aparte por los motivos representados
en ellas de inspiración veneciana, oriental, mediterránea y española.
En ellos se recrean escenas mitológicas y populares como El señor
don Quijote, en el comedor, Los Equilibristas en el hall principal,
Diana Cazadora en el Salón Dorado, La teia de Aranha en el comedor
íntimo y El Buracao Celeste en la sala de música.
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