San Miguel de Allende ha cambiado muchísimo en los últimos cinco años. El enorme éxito que tiene el famoso pueblo es por la autenticidad de su arquitectura, que nunca ha perdido el encanto del virreinato, y ha evolucionado mucho hasta convertirse en un "estilo sanmiguelense", con una arquitectura depurada y una paleta de color muy cálida. Ahora más que nunca atrae a artistas destacados como Spencer Tunick o Deborah Turbeville.