“¡Cuéntame una historia sensorial!” Mi amigo toma un tiempo y busca en su memoria un evento que lo ha marcado, que despertó algo. Empieza, reajustando su posición en el asiento. Su historia no trata de sexo, aunque “historia sensorial” hubiera podido llevarnos en ese camino, sino de un evento más íntimo, más sencillo todavía. Shao Fan se sumergió en una alberca poco profunda, chocó y vio su vida deshilarse. El catálogo de las imágenes que nos vienen a la mente, en esos momentos de peligro, ofrecen momentos puros, depurados de cualquier artificio, el catálogo emocional, al azar o no, de nuestra vida.